Noté como se aceleraban mis pulsaciones. No sé lo que suele sentirse cuando te da un infarto, pero debe ser algo parecido a esto. Mientras andaba se repetía su voz en mi cabeza, sus explicaciones y nuestras conversaciones resonaban en ella como lejanas.
Andando por su acera con la lluvia golpeándome la cara, me sentí por primera vez en mucho tiempo agradecida; odio andar bajo la lluvia y mojarme, pero no aquella noche, sentir ese frío, la molestia de las gotas resbalando en mis mejillas me hacía olvidar, por un momento, la angustia del instante anterior.
De camino al coche ordenando pensamientos y cerciorándome de que no siempre las cosas suceden como uno espera, lo supe. Si conseguía llegar a casa me pondría bien.
Caminaba y caminaba deseando no llegar nunca y me invadió el miedo de entender mis pensamientos, si esto era un infarto deseaba desvanecerme antes de llegar a una calle concurrida, antes de que nadie reparase en mi presencia, antes de que alguien pudiera salvarme.Cristina González
No me habia atrevido nunca a decirte a nada, pero te leo desde hace tiempo. Tienes un arte melancólico y dulce, y enamoras con cada texto. No lo dejes nunca
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