lunes, 9 de mayo de 2011
Erase una vez
ÉL buscaba una princesa a la que rescatar pero se equivocó de camino. Aquí no encontraria un castillo, solo ruinas... dichosa manía de querer arreglarlo todo. Quizá las personas seamos puzzles, pero igual que ellos, hay piezas que no encajan y jamás lo harán, otras lo hacen un poco a la fuerza. Unas se ensucian y se pueden limpiar, otras permanecerán manchadas. Algunas piezas se caen y puedes encontrarlas, otras se pierden para siempre... Por eso te digo que no, que lo dejes, no puedes recomponer las piezas de algo cuando no sabes donde se han caido... y más si algunas se perdieron. Hay cosas para las que no estamos preparados y no sabemos encajar por mucha fuerza que hagan, por más que lo intenten. Pero un día haces limpieza, dejas de pensar en ella, te olvidas, y cuando menos lo esperas, casi sin querer, levantas un mueble y alli se encuentra... la pieza.
Y no comieron perdices pues ella era vegetariana y él prefería la comida rápida. Eso si, eran muy felices.
Cristina González
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