viernes, 28 de enero de 2011

Es la hora

- Me siento anestesiada...
- Tranquila, es normal después de una gran caída, notas que empiezas a recuperarte, y sientes que jamás volverás a amar a nadie para no volver a caer, sientes el sinsentido de la vida paradójicamente, y la indiferencia por cuanto te rodea. Sientes que erais diferentes y que nadie entenderá esa magia que os envolvía jamás porque nadie en este inmenso mundo tiene 200 de cada 100 cables conectados contigo...pero has abierto los ojos, y te has dado cuenta de que la mayoría de esos cables los creaste tú, que solo hubo una complicidad a la que te aferraste y la envolviste con todo tu ser dejándote impregnada en ella, pero esa complicidad era tu único cable, tú lo adornaste, tú te entregaste entera por proteger ese cable..¿y él?

- Él...él sólo estaba, solo se dejaba querer...


- Si, creo que no te enamoraste de él, sino de ti.


- Ya, puede ser...la verdad ya no se que creer.

- Lo bueno de todo esto, es que todo eso que teníais, todo lo que tú creaste para él, todos tus paisajes y colores...él solo los percibió porque tú se los hiciste, y ahora te los llevas contigo, no estés triste porque desaparecen, porque no lo hacen, solo los cambias de sitio.


- Pero me entristece estar tan mal y ver que él no lo está...


- ¿Eso es lo que piensas? Es lo que intento explicarte... ahora te sientes así porque te has convencido de que no valoraba todo ese mundo que inventaste para él, pero algún día conocerás a alguien con quien rescatar esos paisajes, aparecerá esa conexión y podrás volver a sentir lo que sientes...porque esos paisajes eres tú, y tú seguirás siendo tú. Y no, él no esta triste ahora, ya que al no ser el creador de todo eso contigo no siente toda su magnitud, lo convertiste en mero espectador, pero el día en que no estés, el día en que se asome y ya no pueda verlos, el día en que sus colores sean solo una gama de grises, y la visión de los tuyos se hayan convertido en tan solo un recuerdo que con el tiempo se va disipando, entenderá todo eso que ideaste sólo por sacarle una sonrisa, y será entonces cuando te echará de menos, entenderá toda tu grandeza, y su tristeza se convertirá en su estado de ánimo perpetuo...

- Ya pero eso no me consuela, ¿Ahora qué puedo hacer?

- Supongo que ya lo sabes...

- Si, buscar unas tijeras, creo que es hora de cortar el cable.


Cristina González

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