El encuentro

Me miró mordiéndose el labio y en esa sonrisa timida pude leer lo que le sucedía. Me bastó para saberlo. Estaba loca por desnudarme en esa habitación antes de que entrasen los demás. Y luego me besó con sus ojos mientras me ofrecía un café con dos de azúcar. Acababan de dar las cinco y veinte y en diez minutos la sala estaría abarrotada de gente. Al coger el café se rozaron nuestras manos, y un buen chico no puede sucumbir a los deseos más profundos cuando van acompañados de infracciones. Infracciones no establecidas oficialmente, pero no por ello menos válidas. Ella ladeó la cabeza y suspiró mientras se apoyaba en la pared disfrutando del café y desvistiéndome con la mirada, yo tuve que sentarme. Lo sabe, estoy seguro de ello, una chica de su clase esta acostumbrada a que la deseen, pensaba mientras no dejaba de mirar sus piernas. Su cuerpo la delata, apenas roza la veintena y yo llevo mucho andado como para no percatarme de su juego. Le dije que tenía que volver y justo antes de levantarme se acercó lo bastante como para rozarme la mejilla con su pelo y me susurró: Antes de que alguien entre por esa puerta vamos a besarnos, cuanto más tardes más breve será, asi que cuanto tiempo vas a esperar para hacerlo?
Habia oído hablar de que las mujeres de ahora tomaban la iniciativa y aún así me sorprendió lo confiada que era para su edad, y lo segura que estaba con lo que iba a suceder. Y yo que estoy acostumbrado a seducirlas, con ella intenté pasar desapercibido, pero me ha acorralado entre mis principios... Será porque soy el único que no la mira...y por eso lo sabe... que la deseo más que todos ellos.
El reloj marcaba y veinticinco y ya podian escucharse las sirenas. Me acarició el pelo con la mano y al rozar sus labios con los míos me invadió su olor a almendras y canela, me habia puesto a prueba demasiado tiempo asi que no la superé, a la mierda. La abracé fuertemente mientras la besaba contra la pared... el reloj dió las cinco y media y con la respiración entrecortada me separó y me dijo sonriente: Lo ves, los buenos chicos no existen. Se limpió los labios con la mano y fue colocándose su vestido de firma mientras salía por la puerta... Para ser tan joven, sabe como ser una buena zorra.
Cristina González
es muy bueno!
ResponderEliminarRoza lo erótico, describes muy bien. Me ha sorprendido porque está fuera de la linea tierna que sueles utilizar. Los he leido todos y lo seguiré haciendo. Un abrazo
ResponderEliminarMuchas gracias!!
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