domingo, 23 de octubre de 2011

El edificio


Asomándose por la arboleda impetuoso se halla. Mis primeros pasos de curiosidad entre bicis y carreras lo tuvieron de escenario. Esconde besos furtivos adolescentes, primeras veces y pactos eternos. Esconde secretos contados y secretos muertos y olvidados.
Tiene más de veinte años a sus espaldas, y cuanto más tiempo pasa, más joven se encuentra. Se alimenta de vivencias, de pinturas imborrables, de melodías en la noche. Está muy flaco, su aspecto gris, frágil y desnudo son la pincelada de color en este enclave, un sitio lleno de estelas preciosas, de tonalidades vivas, y cielos desnudos. Hace que todo brille y tome fuerza, sin él, sería solo un sitio más.
Recuerdo estar sentada mirando las luces de la ciudad lejanas y esa primera sensación de melancolía, de pertenecer a algo material hasta crearle entrañas. Es el edificio.
Es un esqueleto que se mantiene en pie fuera de todo entendimiento, y como todo lo incomprendido seguro que cuando lo descubran arremeterán contra él. Se ve feo y cochambroso y ocupa un valorado terreno, tiene una verja a su alrededor, pero como si fuera recíproco siempre nos dejó pasar a su interior como nosotros al nuestro, abriendo un hueco en su reja.
El otro día me detuve a contemplarlo... llevaba años sin pensar en él. Es lo bonito del mismo, puedes ignorarlo, pero sigue allí... como si esperase a que algún día salgas con tu mochila de expedición a contarle todo lo que has vivido estos años. Es una de las cosas que no me gusta de crecer, perder las buenas costumbres.

Si, tengo miedo a que desaparezca, no me importan los cambios porque conservo los recuerdos, pero las sensaciones solo vuelven cuando lo observo, cuando paso frente a él, cuando subo y veo lo mucho que ha cambiado todo desde arriba. Espero que nunca te destruyan, prefiero que caigas cuando estés cansado y puedas yacer donde fuiste creado, igual que yació nuestra infancia cuando fuimos creando los primeros recuerdos y cerrábamos los ojos soñando en las personas que hoy seríamos. Si pudieras ver cuanto he crecido, las promesas que he cumplido, los secretos que he guardado, estarías orgulloso de mí.
Eres parte de nosotros. Nosotros, solo parte de tu historia.

Cristina González

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