domingo, 9 de octubre de 2011

Neruda

Quiero llorar escritura, los dedos no son tan sabios como las lágrimas. Ojalá yo fuera un libro y alguien pudiera leerme, creo que la literatura se pierde mucho, se está quedando desfasada, debería mecanizarse, obtener nuevas técnicas extractivas de sentimientos. ¿Por qué nadie ha creado un embudo, unas jeringas, un aspirador de emociones? la tecnología se ceba con todo lo físico, con modernizar los utensilios para desempeñar la escritura, poseemos máquinas cada vez más veloces, cómodas para plasmar lo pulsado, lo acabado. Pero hay que innovar en lo que se pierde, la transformación, el conducto entre el sentimiento y la mano, el mercado que lo hace entre el cerebro y el papel ya está en la fase de madurez. El mundo podría perderse cientos de poemas de amor y otras tantas canciones desesperadas, por falta de innovación no así de talento.


Cristina González

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